" Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino. Él le respondió: Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso."
Lucas 23, 42
Con la celebración de Cristo Rey culmina el tiempo ordinario, y comienza, la semana próxima el tiempo de Adviento.
Las lecturas de hoy nos proponen dos tipos de reinados: El de David, al que los súbditos, obedecerán y el de Jesús, que viene a servir.
Este Reinado que nos ha prometido, la vida eterna, comienza hoy, aquí, en el momento que conocemos a Jesús y le decimos SI. Sí al amor, sí a la esperanza, sí a la caridad. Sí al servicio del que nos necesita. Un Rey diferente, un Rey que es feliz al darnos la salvación y el que nos promete, como al ladrón: estarás conmigo en el Paraíso. Palabras que nos llenan de esperanza, Dios nos ama , así como somos!
María, Madre de Cristo Rey, aumenta nuestra fe!
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Hoy, Lucas compara a Dios con un personaje poco honrado
para convencernos de que, si el juez de la parábola es capaz de hacer
justicia sin honradez, ¿cómo vamos a dudar de la justicia de Dios que es
todo amor y bondad?
Antes de la parábola, el evangelista,ya nos dice cuál va ser la cuestión: las dos características de la oración; para él debemos orar siempre y sin desanimarnos. Orar siempre porque la oración no es un contrato ni una petición administrativa, no rezamos «para que» Dios nos dé algo. Rezamos porque esa es nuestra manera de respirar como cristianos, porque necesitamos hablar con Dios nuestro Padre, porque necesitamos contarle cómo nos va, darle gracias por sus regalos, pedirle lo que creemos que necesitamos, recordar ante él a nuestros seres queridos. El cristiano reza siempre, igual que los esposos necesitan seguir hablando siempre, igual que los amigos necesitan seguir contándose cosas, igual que los seres humanos necesitamos escuchar y ser escuchados.
Orar sin desanimarse , nos dice hoy el Evangelista, a pesar de que no veamos los resultados esperados.
Tendemos a hacernos un dios a nuestra medida, un Jesús que encaja muy bien con aquello que nos conviene. Pero no siempre Dios se comporta «como Dios manda», y también a nosotros puede venirnos el desaliento. Hoy más que nunca podemos pedir justicia a Dios y a los hombres, hoy más que nunca debemos orar siempre sin desanimarnos y trabajar por construir un mundo más solidario.
Virgen María, vos que enseñaste a rezar a Jesús, acompaña nuestra oración!ón!
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Antes de la parábola, el evangelista,ya nos dice cuál va ser la cuestión: las dos características de la oración; para él debemos orar siempre y sin desanimarnos. Orar siempre porque la oración no es un contrato ni una petición administrativa, no rezamos «para que» Dios nos dé algo. Rezamos porque esa es nuestra manera de respirar como cristianos, porque necesitamos hablar con Dios nuestro Padre, porque necesitamos contarle cómo nos va, darle gracias por sus regalos, pedirle lo que creemos que necesitamos, recordar ante él a nuestros seres queridos. El cristiano reza siempre, igual que los esposos necesitan seguir hablando siempre, igual que los amigos necesitan seguir contándose cosas, igual que los seres humanos necesitamos escuchar y ser escuchados.
Orar sin desanimarse , nos dice hoy el Evangelista, a pesar de que no veamos los resultados esperados.
Tendemos a hacernos un dios a nuestra medida, un Jesús que encaja muy bien con aquello que nos conviene. Pero no siempre Dios se comporta «como Dios manda», y también a nosotros puede venirnos el desaliento. Hoy más que nunca podemos pedir justicia a Dios y a los hombres, hoy más que nunca debemos orar siempre sin desanimarnos y trabajar por construir un mundo más solidario.
Virgen María, vos que enseñaste a rezar a Jesús, acompaña nuestra oración!ón!
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