domingo, 27 de febrero de 2011

8º domingo durante el año


"No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción".

Mateo 6, 34


Hoy el Señor habla al hombre inquieto y preocupado por las cosas que "necesita", que cree imprescindibles para ser feliz y que cada día son más , en un mundo consumista y superficial.

Y paradógicamente , aunque logre tener poder, placer, éxitos, no logra llenar el vacío de su falta de fé, de su falta de Dios.

Es necesario no comprometer la alegría y la paz de la familia hoy, preocupándonos por obtener lo que necesitaremos mañana. Dios nos lleva escritos en la palma de su mano, desde toda la eternidad y en Él confiamos

Señor, tu que eres Padre, que eres el creador, escúchame. Dame paz para poder pensar y valorar lo importante de la vida; fortaleza para no caer en la tristeza, serenidad y esperanza para que no me inquiete.

Creo en tu divina Providencia y te doy gracias por velar por nosotros.

Confío en Tí, pase lo que pase, Tú no me olvidarás.

domingo, 20 de febrero de 2011

7º semana durante el año


"Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores"

Mateo 5, 44


Jesús hoy nos pide un imposible. Porque amar al que me hace bien, al que aprecio, me resulta fácil ,natural.

Pero aquel que me molesta, que me hace sufrir, que está cerca y no me hace bien, cómo hace mi pequeño corazón, que no olvida, que no perdona, que juzga, para ayudarlo y amarlo?

La clave está en que no es algo "natural", es sobrenatural y por eso para nosotros es casi imposible. Solamente se puede vivir este Evangelio con la GRACIA de Dios.

No es fácil amar, no es fácil hacer de cada hombre un prójimo y derramar caridad.

Señor, yo no puedo amar así, si Tú, no te haces fuerte en mi debilidad.

¡ Vive en mi corazón!

domingo, 13 de febrero de 2011

6º domingo durante el año


"No piensen que vine a abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir sino a dar cumplimiento"

Mateo 5, 17


En forma didáctica y utilizando ejemplos de la vida social del momento, Jesús nos explica el porqué de los mandamientos.

Lo más im portante es entender que vivir los mandamientos no es una exigencia por la exigencia en sí, sino una exigencia por amor.

No se trata de vivir los mandamientos para alcanzar la salvación, sino que aquél que ha sido alcanzado por la salvación de Jesús, va a cumplir los mandamientos por amor.

Jesús convierte la ley en amor.

Pidamos la gracia de convertir nuestro corazón y vivir al lado de nuestra familia, en nuestra comunidad, siendo fieles al amor de Dios.



domingo, 6 de febrero de 2011

5º domingo durante el año

" Ustedes son la sal de la tierra"
Mateo 5, 13
Si el cristiano vive las bienaventuranzas, o intenta vivirlas , se muestra en el trato con los demás.

Jesús nos dice hoy, cómo repercute su acción en nosotros a través de simples cosas como la sal y la luz.

La sal era utilizada para preservar los alimentos, para dar sabor, para estar sanos. Salvación, viene de salud, es decir la gracia es la salud de Dios.

Y la luz le permite ver lo que se adviene, con una mirada de esperanza porque siempre el futuro es Dios.

El cristiano da sabor a la vida cuando tiñe de colores e ilumina todos sus actos con alegría y caridad, a pesar de los horrores del mundo.

Pidamos al Señor, que siempre nos ayude a reflejar en nuestros actos, este sabor especial y esta luz que nos regala, cuando estamos intimamente unidos a Él.






domingo, 28 de noviembre de 2010

1er.domingo de Adviento


"La noche está muy avanzada y se acerca el día". Romanos 13, 12





El mundo hoy nos muestra una cara muy oscura, miserias, dolor, hambre, corrupción. Es la noche.
Hoy empezamos a caminar rumbo a la luz de la Navidad. No tengamos temor, preparemos el corazón para esperar al amigo que viene. Estemos vigilantes y sin temor.
La justicia de su llegada no se contrapone con su misericordia.


¡Ven Señor Jesús!

domingo, 29 de agosto de 2010

22º domingo ordinario


"Cuando te inviten, ve a colocarte en el último lugar..." Lucas 14,10

Qué dificil entender a Jesús en este mundo donde todo es mostrarse, exibirse, figurar en los primeros lugares! Cómo entender este pedido?
En la parábola nos dice que la tarea que realizamos en nuestra vida privada o en el trabajo, o en la parroquia, si bien son importantes, nuestro esfuerzo, no es solo mérito nuestro, sino que todos los dones que tenemos nos fueron regalados gratuitamente por Dios. Y el trabajar y cumplir no nos dá derecho a estar en las primeras filas.
Por lo tanto, debemos ponerlos al servicio del hermano sin esperar recompensas. Porque es fácil brillar a los ojos de los hombres, pero solo Dios ve el corazón y nuestra intención.
Aunque estemos en las últimas filas, Dios nos mira, nos reconoce y nos llama.Él nos dará la perfecta recompensa.
El dar y el darnos, es lo que nos hará brillar a los ojos de Dios.
Prestar un servicio, de una manera humilde, simple, sencilla, con el corazón, gratuitamente, sin esperar aplausos, regocija, bendice, construye y trae paz.

Recuerda, Dios no te va a preguntar todo lo que hiciste, sino cómo lo hiciste, si pusiste el corazón!



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lunes, 23 de agosto de 2010

21º domingo ordinario


"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar, y no lo conseguirán." Lucas 13, 24

Jesús nos habla de la salvación no "contablemente", cuántos, sino dando una catequésis del cómo.
Para participar del banquete hay que entrar por una puerta angosta, es decir, hay que esforzarse, luchar. Con quién? Con nosotros mismos.
El esfuerzo por hacer el bien y la misericordia infinita de Dios, nos ponen en la lista de conocidos e invitados .
Si Jesús, ante la pregunta de la salvación hubiera respondido"pocos se salvarán", estaríamos temblando de miedo, y ante la respuesta de que "todos se salvarán", viviríamos muy libremente, sin mirar a nuestro alrededor, sin ningun esfuerzo. Vivir atormentados o en la liviandad.
El mal nos aparta del banquete al que nos invita el Señor. Vencer nuestros egoísmos y miserias, ayudar y perdonar, escuchar y comprender, hacer el bien, nos dá mucho trabajo, pero vale la pena.
Qué triste sería que al llegar a la puerta de la fiesta nos diga:" No los conozco". Y para estar fuertes en las dificultades y en nuestras debilidades, nos dejó el alimento de la Eucarístía, la fuerza de la oración y a su Madre, María Santísima.
Somos las manos y el testimonio de Dios ante nuestros hermanos. Y estamos invitados a una fiesta, preparemos nuestro corazón, nuestros vestidos y anunciemos la buena noticia.

Señor, tu gracia y mi fidelidad...qué miedo puedo tener!


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