domingo, 21 de agosto de 2011

21º domingo durante el año


" Y ustedes, les preguntó,¿ quién dicen que soy?
Mt.16,15
Hoy Jesús nos interpela a cada uno de nosotros. Y la respuesta deberá salir del corazón. Aquí no intervienen los sentimientos, los estudios, las emociones.
La respuesta nace de haber podido escuchar el susurro de la voz de Dios en nuestro corazón.
Es ver, en este Jesús-hombre, que entró en la historia, al Dios que viene para elevarnos hacia la divinidad, y se apoya en un simple pescador, para cimentar la Iglesia. Y nosotros, simples ladrillos,seremos paredes que sostienen esta Iglesia,siguiendo, no una doctrina, sino a un Hombre:El Salvador, ungido de Dios.
Señor, que te reconozca como mi salvación y nunca me aparte de Tí!

domingo, 14 de agosto de 2011

20º domingo durante el año


"Señor, Hijo de David, ten piedad de mí"!
Mateo 15, 22
Como esta mujer extranjera, muchas veces nosotros nos presentamos ante el Señor con un pedido. Y muchas veces, no nos sentímos escuchados. No tenemos la respuesta esperada. Es sordo Dios? Nos nos dijo que pidiéramos que se nos daría?Que golpéaramos que se nos abriría?
La mirada de Dios, como todo padre, ve más allá y da lo que el hijo necesita. No piden acaso los niños golosinas todo el día, y como padres debemos decir "no", ahora no, tal vez es mejor dar una fruta? Pero hoy, además, conmovido por la gran fe de la cananea, otorga el pedido. Tal vez debamos preguntarnos: Yo tengo fe en este Dios amoroso? Yo le creo a Dios? Acepto su voluntad, aunque a veces no la entienda?
Pidamos con fe, gritemos y tengamos esperanza, el amor y la misericordia del Señor, siempre estarán presentes en nosotros, si estamos atentos a su paso por nuestra vida .
Señor, creo en Tí, escúchame y dame tu luz!!!

domingo, 7 de agosto de 2011

19º domingo durante el año


Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo, no teman".
Mateo 14,27
Qué parecidos a Pedro que somos! Ante las dificultades, los dolores, los miedos, nos hundimos en el mar encrespado de nuestra vida. Toda la seguridad del pescador avezado, se pierde en la tormenta! Igual que nos pasa cuando no reconocemos a Dios en nuestra vida. Claro que hay problemas, claro que no es fácil atravesarlos, que muchas veces nos sentimos hundir, y tenemos miedo. Y el miedo pesa, no nos deja avanzar. Es el momento de unirnos al Señor mediante la Oración.Esta unión es la que nos dará fortaleza y paz, para seguir adelante.
Señor: aumenta nuestra fe y llámanos a ir a Tí, confiados en que Tú, nos darás la mano y calmarás la tempestad!

domingo, 31 de julio de 2011

18º domingo durante el año



"No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos"



Mateo 14, 16






Luego de hablarnos del Reino, Mateo nos cuenta una multiplicación de los panes. Ante la multitud con hambre, Jesús, se compadece; sufre con los necesitados, los mira, los ve, los ayuda.

Y cuenta con nuestra pequeñez (los panes y los pescados) y nos invita a compartir lo que tenemos, contando con su providencia. Providencia tan grande y generosa que con las sobras se llenaron 12 canastas.Ponernos al servicio del que nos necesita, invocando al Señor, es la invitación que nos hace hoy.

Señor! Que podamos ser herramientas fecundas en tus manos! Ayúdanos a creer en tu Divina Providencia!













domingo, 24 de julio de 2011

17º domingo durante el año



"El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo, un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría vende todo lo que posee y compra el campo".



Mateo 13, 44






Las parábolas que utiliza el Señor siempre envían un mensaje directo o escondido; hoy las perlas y el campo, se muestran como tesoros, a los que todos podemos acceder, al descubrir lo valioso que son.

En el caso de los peces, tiene un mensaje escatológico, al final de los tiempos, Dios separará a los buenos de los no buenos.

Para descubrir el tesoro hay que predisponer el corazón e ir transformando nuestra vida y hacer de ella, morada de Dios.

No podemos hacer nosotros el Reino, no tiene lugar ni tiempo; el Reino viene de Dios, es gracia de Dios.

Señor acrecienta nuetra fe, pare poder ver, los verdaderos tesoros de nuestra vida, acércanos a tu Reino con la ayuda de tu Madre, la Virgen María para que seamos parte de los " peces buenos".









domingo, 17 de julio de 2011

16º domingo durante el año



"El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre, el campo es el mundo"



Mateo 13, 37






Qué maestro, nuestro Señor! Nos explica como a niños lo que es su Reino! Y con sus parábolas, vamos llenando nuestro corazón de sus "semillas", que son su palabra.

Y sería importante ver cómo está " nuestro campo", cómo germina su semilla, y como desmalezamos el corazón, de todas las debilidades, pequeñeces, mezquindades que crecen como la cizaña, y nos hacen tanto mal. Tengamos paciencia con los demás, y con nosotros también, porque solamente el Señor, será el Juez, pero vigilemos el campo, con oración y Sacramentos .

La generosidad del Señor, derrama bendiciones y gracias sobre todos los hombres, pidamos , que nos mire con misericordia y en el último día, separe el trigo de la cizaña de nuestro corazón, y podamos ver su rostro.




María, Madre de Dios, ayúdanos a que germine la semilla del amor en nuestros corazones!



















domingo, 10 de julio de 2011

15º domingo durante el año




"El sembrador salió a sembrar"


Mateo 13, 3








En la figura del sembrador, debemos reflejarnos todos los bautizados.


La semilla es la palabra del Señor. Y es nuestra misión dar a conocer la buena noticia a través de la palabra. Y para eso debemos estar nutridos de ella. Es decir, que para poder transmitirla y ser testimonio de ella, nos tenemos que alimentar diariamente y ponernos en oración. El terreno es el corazón del hombre, duro, insensible, superficial o piadoso.


La misión es un desafío, implica riesgos, puede caer en tierra fértil o en tierra árida, podemos ser criticados o rechazados. Pero esa es la tarea. Y los frutos, sólo los verá el Señor. Somos simples sembradores, pequeños y sencillos.


Pidamos a Dios que nos de una fe sólida; alegría y fortaleza en el camino, y una esperanza inquebrantable.